domingo, 24 de junio de 2012


Puede pensarse que la fotografía es una imitación de la realidad, obteniendo esta capacidad de su misma naturaleza técnica, sin que intervenga la mano artística. Hippolyte Taine decía que la fotografía es el arte que con líneas y tonos imita con perfección y ninguna posibilidad de error la forma del objeto que debe reproducir (1), mientras que Baudelaire veía a la fotografía como un simple instrumento de memoria documental. (1)

Este proyecto parte imágenes técnicas, registradas a través de una cámara digital, con el fin de proyectar escenas y sucesos vistos en un intento de flâneur, basándose en los conceptos de masificación, movílidad, comunicación, espacio, publicidad y cibercultura.


Ahora bien para comenzar con la fundamentación de este proyecto, es preciso aclarar desde mi punto de vista, lo que es una imagen técnica, y cual es modo de complejidad en el que se ve envuelto este medio, para entender la razón de la elección de este medio.

La fotografía es un medio de lenguaje, donde el significado de las imágenes obtenidas se encuentra en su superficie y para profundizar en su significado es necesario reconstruir las dimensiones abstraídas a través de un “escaneo”, paseando la mirada por la superficie para crear relaciones temporales y significativas entre los elementos de la imagen.

Este concepto deja a un lado la teoría de Baudelaire, de ver a la fotografía como un simple instrumento de la memoria, y va más apegado a como Flusser ve a las imágenes técnicas (fotografías) como complejos simbólicos mucho más abstractos que las imágenes tradicionales (pinturas). Es decir, aunque la fotografía llega a ser una evidencia de lo real, es un hecho mucho más complejo, es un lenguaje que se produce a través de un medio maquínico, en el momento que un sujeto aprieta el botón del opturador y da pie a un proceso ¨mágico¨ a través algo del cual no tiene control y muchas veces desconoce el cómo se produce. Dicho sujeto se ve limitado a capturar una situación en un recorte mecánico, encuadrando una escena, y dejando fuera la realidad fuera del marco de encuadre permitiendo a la imaginación sucesos que no acaban de completarse, dando la oportunidad a la mente de suponer y terminar dichos acontecimientos, es entonces cuando entra en juego la percepción  y visión del sujeto detrás de la caja negra que encuadra estas proporciones de la realidad. Bazin dice que la personalidad del fotógrafo solo entra en juego en la elección, orientación y pedagogía del fenómeno.

Es por ello que la imaginación tiene un rol muy importante en la generación y en el desciframiento de las imágenes, para cifrar en símbolos bidimensionales y para leer estos símbolos. Para profundizar en el significado es necesario pasear la mirada y reconstruir las dimensiones abstraídas. Muchas veces se piensa que las imágenes no son necesarias de descifrarlas ya que parecen encontrarse en el mismo nivel que su significado de realidad, y lo que en ellas se ve no parecen ser símbolos, si no síntomas del mundo, esto lleva al espectador a verlas como ventanas del mundo y no como imágenes, las cree como a sus propios ojos.

En este ensayo se presentan diversas imágenes, mas allá de su función documental, de querer proyectar esta misma realidad se pretende hacer al espectador participe evocándolo a escanear la superficie de estas y a encontrar la dialéctica y significado que yace inmerso en las fotografías.

Las imágenes fueron tomadas, como fue mencionado anteriormente a través de un flâneur  en las calles del barrio de Retiro, en la estación de tren y de omnibuses.

Baudelaire ve a la ciudad como una fuente de inspiración poética a través del Flâneur, este es un concepto para referirse al caminante sin rumbo, que va descubriendo la belleza fugaz y pasajera que pasa desapercibida en el tumulto de la gran ciudad.

En el recorrido realizado en este espacio de Buenos Aires, alberga situaciones emblemáticas. La primera con la que me tope, es esta idea de ir registrando, escenas, sucesos, tratando de ir viendo lo que normalmente pasa desapercibido a los ojos de la gente, y más en ese lugar que es un espacio de transito rápido, no es para quedarse a platicar o para tomar fotos, está lleno de vendedores ambulantes, viajeros, trabajadores, además se encuentra en medio de una de las villas más peligrosas, sin mencionar la cuestión del trafico, la infinidad de colectivos, el estrés de los que van manejando y caminando, los vagabundos. Un recorrido lleno de emociones, donde cada uno de los sentidos debe estar alerta.

Otro fenómeno que surge, es de esta urbe sobrepoblada, donde irónicamente rodeados de tantos maneras de comunicación, de redes y carreteras de información, el individuo deambula en la tierra de nadie, circula sin identidad.

Esta es una zona de “no lugares”, donde las instalaciones de el tren y de los omnibuces de retiro, así como Aeroparque, y la costanera son diseñados para la circulación acelerada de personas, y al ser lugares turísticos, no permiten que estas creen vínculos entre ellas ni con los espacios que transitan. Por medio de pasillos, escaleras, guardias de seguridad, dichos lugares controlan al circulante el movimiento y el tiempo que transita por estos, esta movilidad revela formas de poder, de monitoreo, de control. Por ejemplo, puede verse a los guardias de seguridad en la estación de tren, y aunque solo deambules para tomar el siguiente tren, entras en un estado de incomodidad, sintiéndote sospechoso y vigilado.

Pero a su vez el individuo al estar en constante movimiento es el enlace entre tecnología y la sociedad. La comunicación necesita desplazamiento, ya sea de pensamiento, físicamente o lo que ha surgido en esta época la información virtual.

Hoy en día vivimos rodeados de simultáneas maneras de comunicarnos, es interesante ver como en este lugar conviven los diferentes medios de comunicación, ahora las personas pueden moverse con mayor facilidad, con las nuevas tecnologías como los celulares con internet, al igual que se amplía las posibilidades de consumir, producir y distribuir información. Lemos hace un análisis de la movilidad y menciona que está hoy en día es virtualizada, con las redes telemáticas y los dispositivos de conexión móvil e inalámbrica. Así como cada formato engendra un modo de relación especifica con el lugar.

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Las fotos serán presentadas en formato a5 impresas en forma de libro.





















1 comentario:

  1. Creo que la justificación teórica está bastante sólida. Quedaría desarrollar un poco más la cuestión de la movilidad, analizada por Lemos (hacia el final).
    Donde sí creo que todavía falta trabajo es en encontrar un criterio que unifique las fotos. El encuadre debería estar más cuidado (por momento pareciera que las fotos son sacadas sin encuadrar), y más pensado. De otra forma queda como un trabajo en el cual toda foto es posible, cuando debería generarse un sistema coherente de imágenes (lo cual no quiere decir que sean todas iguales). Te aconsejo que investigue dos fotógrafos cuya mirada sobre Buenos Aires es bastante particular e interesante: Horacio Coppola y Facundo Zuviría. Creo que sus fotos te pueden ayudar a pensar el trabajo como totalidad.
    Sebastián.

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