Puede pensarse que la fotografía es una
imitación de la realidad, obteniendo esta capacidad de su misma naturaleza
técnica, sin que intervenga la mano artística. Hippolyte Taine decía que la
fotografía es el arte que con líneas y tonos imita con perfección y ninguna
posibilidad de error la forma del objeto que debe reproducir (1), mientras que
Baudelaire veía a la fotografía como un simple instrumento de memoria
documental. (1)
Este proyecto parte imágenes técnicas,
registradas a través de una cámara digital, con el fin de proyectar escenas y
sucesos vistos en un intento de flâneur, basándose en los conceptos de
masificación, movílidad, comunicación, espacio, publicidad y cibercultura.
Ahora bien para comenzar con la
fundamentación de este proyecto, es preciso aclarar desde mi punto de vista, lo
que es una imagen técnica, y cual es modo de complejidad en el que se ve
envuelto este medio, para entender la razón de la elección de este medio.
La fotografía es un medio de lenguaje,
donde el significado de las imágenes obtenidas se encuentra en su superficie y
para profundizar en su significado es necesario reconstruir las dimensiones
abstraídas a través de un “escaneo”, paseando la mirada por la superficie para
crear relaciones temporales y significativas entre los elementos de la imagen.
Este concepto deja a un lado la teoría de
Baudelaire, de ver a la fotografía como un simple instrumento de la memoria, y
va más apegado a como Flusser ve a las imágenes técnicas (fotografías) como
complejos simbólicos mucho más abstractos que las imágenes tradicionales
(pinturas). Es decir, aunque la fotografía llega a ser una evidencia de lo
real, es un hecho mucho más complejo, es un lenguaje que se produce a través de
un medio maquínico, en el momento que un sujeto aprieta el botón del opturador
y da pie a un proceso ¨mágico¨ a través algo del cual no tiene control y muchas
veces desconoce el cómo se produce. Dicho sujeto se ve limitado a capturar una
situación en un recorte mecánico, encuadrando una escena, y dejando fuera la
realidad fuera del marco de encuadre permitiendo a la imaginación sucesos que
no acaban de completarse, dando la oportunidad a la mente de suponer y terminar
dichos acontecimientos, es entonces cuando entra en juego la percepción y visión del sujeto detrás de la caja
negra que encuadra estas proporciones de la realidad. Bazin dice que la
personalidad del fotógrafo solo entra en juego en la elección, orientación y
pedagogía del fenómeno.
Es por ello que la imaginación tiene un
rol muy importante en la generación y en el desciframiento de las imágenes,
para cifrar en símbolos bidimensionales y para leer estos símbolos. Para
profundizar en el significado es necesario pasear la mirada y reconstruir las
dimensiones abstraídas. Muchas veces se piensa que las imágenes no son
necesarias de descifrarlas ya que parecen encontrarse en el mismo nivel que su
significado de realidad, y lo que en ellas se ve no parecen ser símbolos, si no
síntomas del mundo, esto lleva al espectador a verlas como ventanas del mundo y
no como imágenes, las cree como a sus propios ojos.
En este ensayo se presentan diversas
imágenes, mas allá de su función documental, de querer proyectar esta misma
realidad se pretende hacer al espectador participe evocándolo a escanear la
superficie de estas y a encontrar la dialéctica y significado que yace inmerso
en las fotografías.
Las imágenes fueron tomadas, como fue
mencionado anteriormente a través de un flâneur en las calles del
barrio de Retiro, en la estación de tren y de omnibuses.
Baudelaire ve a la ciudad como una fuente
de inspiración poética a través del Flâneur, este es un concepto para referirse
al caminante sin rumbo, que va descubriendo la belleza fugaz y pasajera que
pasa desapercibida en el tumulto de la gran ciudad.
En el recorrido realizado en este espacio
de Buenos Aires, alberga situaciones emblemáticas. La primera con la que me
tope, es esta idea de ir registrando, escenas, sucesos, tratando de ir viendo
lo que normalmente pasa desapercibido a los ojos de la gente, y más en ese
lugar que es un espacio de transito rápido, no es para quedarse a platicar o
para tomar fotos, está lleno de vendedores ambulantes, viajeros, trabajadores,
además se encuentra en medio de una de las villas más peligrosas, sin mencionar
la cuestión del trafico, la infinidad de colectivos, el estrés de los que van
manejando y caminando, los vagabundos. Un recorrido lleno de emociones, donde
cada uno de los sentidos debe estar alerta.
Otro fenómeno que surge, es de esta urbe
sobrepoblada, donde irónicamente rodeados de tantos maneras de comunicación, de
redes y carreteras de información, el individuo deambula en la tierra de nadie,
circula sin identidad.
Esta
es una zona de “no lugares”, donde las instalaciones de el tren y de los
omnibuces de retiro, así como Aeroparque, y la costanera son diseñados para la
circulación acelerada de personas, y al ser lugares turísticos, no permiten que
estas creen vínculos entre ellas ni con los espacios que transitan. Por medio
de pasillos, escaleras, guardias de seguridad, dichos lugares controlan al
circulante el movimiento y el tiempo que transita por estos, esta movilidad
revela formas de poder, de monitoreo, de control. Por ejemplo, puede verse a
los guardias de seguridad en la estación de tren, y aunque solo deambules para
tomar el siguiente tren, entras en un estado de incomodidad, sintiéndote
sospechoso y vigilado.
Pero a su vez el individuo al estar en
constante movimiento es el enlace entre tecnología y la sociedad. La
comunicación necesita desplazamiento, ya sea de pensamiento, físicamente o lo
que ha surgido en esta época la información virtual.
Hoy en día vivimos rodeados de simultáneas
maneras de comunicarnos, es interesante ver como en este lugar conviven los
diferentes medios de comunicación, ahora las personas pueden moverse con mayor
facilidad, con las nuevas tecnologías como los celulares con internet, al igual
que se amplía las posibilidades de consumir, producir y distribuir información.
Lemos hace un análisis de la movilidad y menciona que está hoy en día es
virtualizada, con las redes telemáticas y los dispositivos de conexión móvil e
inalámbrica. Así como cada formato engendra un modo de relación especifica con
el lugar.
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Las fotos serán presentadas en formato a5 impresas en forma de libro.

















Creo que la justificación teórica está bastante sólida. Quedaría desarrollar un poco más la cuestión de la movilidad, analizada por Lemos (hacia el final).
ResponderEliminarDonde sí creo que todavía falta trabajo es en encontrar un criterio que unifique las fotos. El encuadre debería estar más cuidado (por momento pareciera que las fotos son sacadas sin encuadrar), y más pensado. De otra forma queda como un trabajo en el cual toda foto es posible, cuando debería generarse un sistema coherente de imágenes (lo cual no quiere decir que sean todas iguales). Te aconsejo que investigue dos fotógrafos cuya mirada sobre Buenos Aires es bastante particular e interesante: Horacio Coppola y Facundo Zuviría. Creo que sus fotos te pueden ayudar a pensar el trabajo como totalidad.
Sebastián.